Federation Square Atrium

domingo, 22 de junio de 2014

Fin de semana en Auckland

 Después de un año y medio en el lucky country, llegó la hora de visitar el país más cercano a Australia: Nueva Zelanda. Mucha gente está entusiasmada por ver el país donde se rodó el hobbit, pero no siendo fan de Tolkien, no teníamos motivos para apresurarnos.

Elegimos el fin de semana del cumpleaños de la reina para hacer una escapada de 4 días. Siendo primeros de junio, no es la mejor temporada del año para visitar Nueva Zelanda. El mapa engaña, porque aunque puedes pensar que Nueva Zelanda está a la altura de Fidji, Nueva Caledonia o Toga, en realidad está bastante más al sur, e incluso Auckland que se encuentra en la isla del Norte está ligeramente más al norte que Melbourne, con un clima bastante lluvioso al encontrarse entre dos bahías. Incluso se puede practicar ski en la isla del sur.

La mayoría de la población kiwi, se les llama así por el pájaro típico no por la fruta, se encuentra en Auckland, y más de la mitad de los emigrantes se afinca en esta ciudad que me recordó bastante a Hobart, la capital de Tasmania, aunque a una escala mayor. Además es cierto que los kiwis tradicionalmente han emigrado a Australia para desarrollarse profesionalmente, pero en los últimos tiempos con un crecimiento superior (6 %) al de la estancada economía de NSW y Victoria, el número de kiwis que se han afincado en Australia ha decrecido en los últimos tiempos.

La marina de Auckland es famosa, no sólo porque albergó la American Cup en varias ocasiones, sino porque tiene el mayor porcentaje del mundo de penetración de barcos por persona. Y es que se trata de una ciudad orientada al mar con una pujante economía basada en la reconstrucción de Christchurch, la producción de leche encabezada por la empresa Fonterra y los recursos minerales.

Después de un viaje de madrugada donde JetStar se centró en intentar que les compraramos cosas a las 2 de la mañana en liugar de dejarnos dormir, llegamos al aeropuerto. El taxi a la ciudad fue aproximadamente 80 dólares. Hay un servicio de autobuses express que hace el trayecto por 16 dólares por persona, pero cuando lo tomamos a la vuelta, resultó que la frecuencia (10 minutos) no era fiable e incluso después de avisar en la parada, un conductor decidió mirar para otro lado.


Para tener unas buenas vistas de la ciudad es recomendable subir a Mount Eden, un antiguo volcán, para ver ambas bahías separadas por un istmo de 6 kilometros. La otra alternativa es contemplar la ciudad noctura desde el Sky Tower, una torre de telecomunicaciones similar a la Torre Telstra de Canberra.

Otro punto importante a visitar es el Museo de Auckland, antiguo musueo militar que se encuentra al otro lado de la ciudad cruzando la Universidad de Auckland y Albert Park. El museo está en uno de sus mejores parques y cuenta con un invernadero próximo, así como un parque con patos, pero lo más interesante son las zonas dedicadas a la cultura maori, y el show con danza incluída que se organiza (pago extra) en el auditorio del museo. (que tiene 2 entradas). 


El café-restaurante sirve para salir del apuro, pero no es espectacular.De todas formas, aunque haya poco tiempo, recomiendo tomar el bus para recorrer zonas comerciales como New Market (carcanas al museo, donde se puede encontrar tiendas de moda y restaurantes) o bajar callejeando por Queen Street hasta la Art Gallery donde se pueden encontrar ejemplos de arte moderno.


Otra opción, es tomar alguno de los ferries que llevan a Davenport para visitar el museo naval o subir a otro antiguo volcan para ver la vista de la ciudad y las islas próximas o visitar algunas de las islas famosas por sus viñedos y paisajes volcánicos.


Los precios del transporte público es muy razonable, y los autobuses metropolitanos cuentan con un mapa con GPS que posiciona las paradas y donde se encuentra el autobús en cada momento. Utiliza una tarjeta tipo Myki, denominada Hop que da acceso Wifi gratuito, pero no hace falta, porque también se puede pagar en efectivo al conductor. Y no olvide decir "Gracias" antes de bajarse.
Y sí, es cierto, como dicen en españoles por el mundo, hay varias intersecciones donde los peatones pueden cruzar en diagonal.

domingo, 18 de mayo de 2014

Casas de época - Rippon Lea y Como House

Últimamente todas mis entradas son dobles, así que para seguir con esta nueva norma. Hoy le voy a dedicar algo de tiempo a las casas victorianas. En realidad, hay casas victorianas a lo largo y ancho de todo Melbourne, así que basta coger un tranvía o autobus para poder conocer cómo eran y son (todavía vive gente allí) las casas de hace más de un siglo en Australia.

A la falta de aislamiento que provoca una sensación de frío generalizada y una abultada factura eléctrica, hay que sumar un tendido eléctrico basado en postes de madera y acumuladores al más puro estilo de la España de los años cincuenta. Y es que ya he hablado de lo curioso que es el suministro en este país, teniendo que esperar hasta 4 meses para cambiar de empresa eléctrica aprovechando las lecturas del contador, o el uso de contadores eléctricos que sirven de poco, o de que tengas que llamar a PowerCor cuando tienes un apagón o a tu comercializadora (Energy Australia, AGL o Red Energy por ejemplo) cuando tienes un problema con la factura.

El sistema eléctrico depende de cada estado, así que cada uno hace de su capa un sayo, y te encuentras algunos privatizados como Victoria, y otros en vías de hacerlo como NSW. El caso es que los gobiernos locales subvencionan a las empresas no por ser más eficaces sino por su inversión en infraestructura. Lo cual parece bueno a primeras, pero resulta nefasto cuando ves como se tira el dinero en CapEx innecesario en activos no críticos, es decir en aquellos que no son la infraestructura en sí, sino por ejemplo en equipos informáticos para realizar la facturación. El caso es estas ayudas públicas están generando ineficiencias y un sesgo en contra del buen OpEx esto es el que sustituye la inversión en activos a depreciar por un gasto corriente puramente variable.

Y dicho esto, volvamos a las casas de época, en primer lugar Rippon Lea. Se trata de la casa más interesante de las dos. Es un bien público gestionado por un patronato privado, es decir, hay que pagar por entrar y no se ve nada desde fuera. La casa se encuentra entre la Balacrava (enclave judío de la ciudad) y la pudiente Brighton.

La gente normal conoce la casa porque es una de las localizaciones de una serie de detectives, tipo los casos de Laura, pero en los años 20 y en Australia. El nombre de la serie de la ABC es los misteriosos asesinatos de Miss Fisher, y se ha hecho tan popular que a finales del año pasado hicieron una exhibición en Rippon Lea con el vestuario de la serie. En el 2014 la exhibición se hizo itinerante y ahora se encuentra en NSW, así que los visitante de Rippon Lea tienen que conformarse con una casa exquisitamente decorada con papeles pintados imitación de arte chino, relojes de mesa británicos, vajillas imperiales y muebles y alfombras lujosamente decoradas.

En el exterior, la piscina recuerda la mansión Getty en Malibu, pero ojo sólo la piscina tipo años 20, el resto es bastante más austero y con menos influencias italianas, aunque las esculturas son dignas de mención.

La casa Como refleja la realidad económica de Victoria a través de sus tres propietarios: comerciantes, ganaderos y agricultores. Así como su declive y continuos parcelamientos hasta la venta al gobierno local. Ubicada en las márgenes del río Yarra, fue convertida en huerta y zona de pasto ganando terreno al río que inundaba con frecuencia ese terreno y expulsando a los pueblo indígenas que cazaban en los alrededores.

La casa no es nada espectacular, y no se puede visitar el interior que por otra parte parece vacío. Hasta hace unos meses, si bien se podía visitar el parque Como donde se celebran conciertos, partidos de footy y cricket, la casa y sus alrededores bastante más atractivos estaban cerrados hasta que encontraron nuevos inquilinos para el servicio de restauración que financia la casa. El restaurante se encuentra en los antiguos establos y el domingo que fuimos tenía una abundante clientela.

Es posible hacer un pequeño picnic en la explanada junto a la casa o junto a la fuente, pero el espacio es bastante más reducido que en Rippon Lea.

sábado, 17 de mayo de 2014

Scienceworks y el museo de la aviación militar (RAAF)

La entrada de hoy va dedicada a dos temáticas bien distintas, pero cercanas geográficamente. Se trata del museo de ciencias y el museo de las fuerzas aéreas australianas. Ambos museos se encuentran al oeste de la ciudad, en una parte bastante industrializada y donde el automóvil es la mejor forma de llegar y moverse por allí.

El museo de ciencias o Scienceworks se encuentra enclavado nada más pasar el puente sobre el río Yarra, junto a los depósitos de combustible y diversas industrias pesadas. En realidad es una antigua central depuradora reconvertida, y eso es lo que la hace más interesante, porque uno de sus edificios mantiene las máquinas de vapor usadas para empujar los residuos recogidos en toda la cuenca de la ciudad para enviarlos por debajo del río a la nueva planta depuradora aprovechando el desnivel natural existente.

Además,hay secciones dedicadas a los niños con una ciudad en miniatura para que puedan construir calles, comprar en tiendas y familiariazarse con el puerto de la ciudad. También hay una sección dedicada a las matemáticas, donde pueden familiarizarse con la óptica, la geometría y diversas reglas de la proporción.

El robot de la entrada no es lo más atractivo de la exposición, y tienen un par de intervenciones en vivo sobre anatomía y física que merecen la pena. La tienda es pequeña, pero se pueden encontrar cosas de astronomía y minerales. También hay la posibilidad de conocer medicina deportiva, interactuar con una caja oscura o vehículos de época.
El museo da a la desembocadura del río y por la parte de atrás se puede ver uno de los puentes de la ciudad, aunque los alrededores del museo está en plena zona industrial y no hay sitios cerca donde comer, así que los mejor es comer en la cafetería del museo o bien llevar algo para preparar en las barbacoas que hay dentro del museo en la zona al aire libre.

El otro museo es el del ejército del aire australiano (RAAF) que se encuentra en Point Cook, un poco más lejos de la ciudad, pero en la misma dirección. Dado que los horarios son restringidos, a las 5 cierran ambos museos, resulta casi imposible visitar ambos en un mismo día. El museo está en plena base aérea del ejército, sin embargo, es posible acceder presentando un documento oficial con foto (el pasaporte vale para los no australianos).

La seguridad es privada, y es que me han contado que aunque fue el centro pionero de adiestramiento de pilotos del país, los fundadores de la CAC (Commonwealth Aircraft Corporation) empezaron trabajando aquí, ahora sólo es un centro administrativo, así que la seguridad es muy relajada.

Dentro del museo hay un personal muy amable, y además de algún vídeo, proyectiles, y paneles expositores sobre las fuerzas armadas y el papel de vicarios, enfermeras y personal de apoyo, hay una zona dedicada a los diferentes conflictos en los que Australia ha participado. La tienda es más pequeña que la de Scienceworks, pero tiene algunos bordados de los diferentes batallones y cuerpos, así como pines bastante originales.
Por último, hay tres hangares donde se pueden contemplar aviones de época, cazas y otros aviones de pequeño tamaño... Y los domingos a la 1 pm, hay una exhibición aérea en la que vuelan uno de sus modelos y ofrecen una pequeña charla explicativa sobre aerodinámica y procedimientos de vuelo.

Para cerrar el día, es posible acercarse el parque que hay junto a la base y donde se puede hacer... barbacoa, picnic, jugar en la zona habilitada para niños o pasear por la playa llena de restos de mejillones.

sábado, 10 de mayo de 2014

Dandenongs - Victoria

Dandenong Ranges es la clásica área que los turistas en ruta por Australia de 3-4 semanas no tienen ocasión de visitar. Se trata de una zona boscosa de colinas que permite ver Melbourne desde la lejanía, caminar por zonas verdes, visitar parques y fincas y por supuesto, el clásico entre los clásicos hacerse una buena barbie, nada de snacks o bocadillos de tortilla, sino chuletón y choriso como Dios manda sin apartarse más allá de 250 metros de carreteras en buenas condiciones.

Normalmente entramos por Fern Gully. Se trata de una zona de picnic con bastante zonas de aparcamiento que suele llenarse como lo hace el aparcamiento de Navacerrada en Madrid. El ambiente es relajado y mucha gente va por los famosos 1000 escalones de Kokoda. Un paseo muy bien acondicionado si no llueve, pero con fuertes pendientes que hace la subida un poco penosa, aunque he visto aussies que se lo suben corriendo.

El caso es que el paseo conmemora la batalla de Kokoda en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, donde para variar a las tropas ANZAC les dieron para el pelo y como en casi todos los enfrentamientos militares pasando por Gallipoli o Singapur por ejemplo, sufrieron muchas bajas y les usaron como carne de cañón. Y es que en muchos casos suplieron con valentía y bravura la falta de experiencia y cualificación en un país que ha hecho suyos los conflictos de la metrópoli y su monarquía. En la cima de la colina hay una zona recreativa accesible en coche, así que los menos aventureros no necesitan hacer el trayecto a pie.

Si lo que buscas son buenas vistas, entonces el destino es Mount Dandenong, un poco más alejado y de pago, porque la penetración del hombre en este parque natural es muy abundante y hay casas continuamente a ambos lados de las calzadas. Si no pagas no se llega a ver nada, pero una vez abonada la entrada desde el coche se puede acceder a la cima, aparcar cómodamente y pasar al mirador para contemplar el paisaje 30 kms a la redonda. Las instalaciones cuentan con un pequeño café-restaurante, así como algunas tallas aborígenes en madera que hacen agradable un paseo de 30 minutos por los alrededores.

Cerca de allí se puede encontrar el William Rickett Sanctuary antigua residencia del escultor australiano del mismo nombre. Se trata de la loma de un monte acondicionada para albergar las esculturas integradas entre las rocas de la zona de figuras aborígines con muchas influencias art-decó. El jardín cierra a las 4:30 pm y ofrece un vídeo que cuenta la historia de este hermitaño obsesionado por conocer las particularidades de la cultura originaría del país. 

En las cercanías hay otros jardines o fincas privadas reacondicionadas. Entre las más relevantes se encuentran Alfred Nicholas Memorial Gardens famoso por su lago, y que supone una bajada considerable para encontrar un pequeño estanque no muy bien mantenido. Otro jardín más pequeño para dar un paseo es George Tindale Memorial Gardens antigua propiedad de un famoso horticultor.

Y si lo que se quiere en comer algo y ver como son los pueblos de la zona, quizás el mejor sitio para hacer una parada es Olinda. Allí se puede parar a comprar en Divine Gift o Gepetto Workshop con juguetes alemanes, o tomar un café con cheesecake en Inmerse por ejemplo. Hay más puntos de interés como el Arboretum o el jardín de rododendros, pero todavía no hemos tenido ocasión de visitarlos, sin olvidar el paseo en tren de vapor (Puffy Bill) para los que quieran hacer el tour 100 % turístico.

Para terminar un último aviso, aunque parece que todo está muy cerca y a una hora de Melbourne en coche, es imposible visitar todos estos puntos en un solo día, así que intentad ser selectivos y hacer un poco trabajo previo antes de lanzarse a la aventura.

sábado, 26 de abril de 2014

Queensland II

Y después de los parques de atracciones, le tocaba el turno a Brisbane. Al igual que Melbourne, la ciudad se divide por un río, en este caso Brisbane en lugar de Yarra. La ciudad tiene una amplia oferta cultural, y cuenta con una importante universidad, Griffith - no tan afamadas como las de Victoria, pero un destino interesante para estudiantes extranjeros que buscan una buena combinación de estudios y calidad de vida.


Al igual que en Melbourne el acceso por autopista a Brisbane tiene peajes que no se pagan en caseta, sino por Internet en los 3 posteriores a su utilización, o bien dándose de alta en la web por un periodo de tiempo. Por cierto, hasta ayer, Abertis tuvo opciones de adjudicarse estas concesiones, pero Transurban  pujó más fuerte, a juicio de muchos por encima de su valor, aunque el tráfico crece al 17 % y así sus ingresos. 

Algunas empresas de alquiler tienen acuerdos para cargar automáticamente los consumos a sus clientes, pero en mi caso me di de alta al llegar pues solicitan el número de matrícula. No es excesivamente caro para los estándares del país, ahorra tiempo, pues algunos tramos son muy escarpados y evitas problemas o la preocupación de meterte por error en alguna vía de peaje como todavía me sigue ocurriendo alguna vez en Melbourne.

Brisbane cuenta con una Esplanada junto al río que permite bañarse junto a las gullas y tomarse algo en los chiringuitos próximos del Southbank y volver dando un paseo hasta el museo de Queensland que a mi juicio es un batiburrillo de cosas de diferente valor según el espectador.

A la otra orilla, se puede pasear en la zona peatonal del Queen Street mall (que queda desierto fuera de horario comercial, como en todas las ciudades australianas) o seguir por el río para bajar hasta el Parlamento o los jardines botánicos.

Y para terminar el viaje, subimos por el Sunshine Coast que ofrece un paisaje más típico de Australia, con playas más desiertas y más tranquilidad, y más cuanto más al norte, hasta llegar a Noosa. Un paraíso con puerto recreativo, paseos junto al mar y un parque natural que cuesta un poco encontrar, pero que permite acceder a unas playas desiertas y un bosque al pie de la playa a explorar a pie, porque el acceso en coche está prohibido, así como las barbacoas que no están disponibles una vez traspasada la entrada principal al parque natural.

Cairns : puerta al arrecife de coral y la jungla tropical del norte de Queensland

Pues después de 8 años, volvimos a Cairns, pero esta vez acompañados de nuestra hija. El viaje desde Melbourne es de aproximadamente 3 horas, aunque si viajas con Tiger Airlines tienes que ponerle una hora más porque siempre lleva retraso acumulado.Y es que las estadísticas no mienten.

La terminal de Tullamarine que tiene Tiger en exclusiva está en obras y supongo que algún día será algo más que un hangar, pero de momento si quieres usar esta línea low-cost te toca andar unos 500 metros si vas en SkyBus o esperar junto a las puertas de embarque donde salvo un café y un par de tiendas no hay mucho más. Eso sí, de la puerta de embarque hasta el avión hay una ¨bonita¨excursión por medio de la pista del aeropuerto.

Por cierto, a la vuelta también toca andar otros 500 metros hasta la parada de taxi, así que mejor llevar poco equipaje, claro que sólo admiten 2 bultos para un total de 10 kilos si no quieres pagar por la facturación.Y es que sólo este año han empezado a permitir la facturación online sin sobre-coste, antes tocaba esperar en los mostradores como si Internet no existiera. Ahora también hay kioskos online para hacer la misma función, y cajaros de Citibank lo que inusual en los aeropuertos de Melbourne que no son de bancos principales  y que suelen cobrar comisiones por operar con ellos.

El aeropuerto de Cairns es otra cosa, recientemente reformado es pequeño, pero remodernizado en el año 2010, así que las instalaciones son bastantes buenas, pero si vuelas a partir de las 11 de noche no esperes encontrar nada abierto.

Si vais en temporada alta, os recomiendo que alquiléis coche con anticipación, pues si bien hay una oferta hotelera muy diversa y abundante en Cairns, no tanto si queréis hacer noche en Cape Tribulation u otras poblaciones.

Aunuqe las principales empresas de alquiler de coches están disponibles en el aeropuerto y otras en la ciudad (Rent-a-bomb or Apex), lo cierto es que es difícil encontrar vehículos sobre todo si son 4x4. En nuestro caso, conseguimos in extremis un Yaris en Avis sólo por 2 días, y tuvimos que ampliar al teléfono por 2 días más el alquiler, porque tuvimos suerte al ser uno de los vehículos pequeños que tienen menos demanda.

Y ahora una recomendación, si podéis traer un booster de España o comprar vía eBay o Gumtree, el nuestro nos costó 10 dólares y es básicamente un quita multas que os dejan meter en todos los aviones y que amortizáis el primer día que no pagais 15-20 dólares por la sillita del niño a la Hertz de turno.

Además, en Australia hasta hace aproximadamente 6 meses no estaba autorizado el uso de Isofix, así que en el tema de la seguridad infantil no os pagan a poner muchas pegas. Como en el carnet internacional, que todavía no me han pedido nunca cuando he alquilado coches en Australia.

Las actividades principales de Cairns se resume en jungla y arrecife de coral. 


El paseo marítimo o Esplanade es donde se concentra todo la vidilla de la ciudad. Allí se encuentra la piscina junto a la playa donde se puede nada sin preocuparse de los cocodrilos, probar suerte en el Casino local, y es que Pullman y Rydges son las mejores cadenas para alojarse, comprar hasta las 11 de la noche en el mercado nocturno o comer turco, alemán, chino, japonés, vietnamita, italiano o incluso aussie.
La vista que aparece arriba es el hotel Sangri-la que da al puerto deportivo de la ciudad y que está junto a la Esplanade. Del Pier salen prácticamente todas las excursiones hacia el arrecife de coral. Hay muchas compañías pequeñas, pero la mayoría de turistas usamos paquetes diarios para masas que se pueden adquirir en el Pier Terminal.

Aconsejo ir si es posible andando o con shuttle al Terminal porque el aparcamiento es abundante, pero el más caro de la ciudad, aunque 8 dólares por 6 horas no es nada comparado con los 55 dólares que han llegado a cobrarme por 1 hora en el CBD de Melbourne.










La mejor opción si se va con niños es optar por una excursión a una isla (Green o Fitzroy) para poder hacer snorkling, dar un paseo y tener siempre a mano un baño, café, etc. Con snorkel se pueden ver cosas curiosas sin alejarse mucho de la costa (quizás porque alimenten a los peces), pero nosotros por ejemplo vimos una manta, y ninguna medusa.
The Cairns Post es el periódico de Murdoch, y se puede encontrar fácilmente dando un paseo después de la excursión al arrecife. Así como los murciélagos de la fruta o flying foxes (que es mejor no tener cerca de la habitación si se quiere descansar un poco por la noche).

Por último, es recomendable tener coche para poder moverse y visitar el Tjapukai Aboriginal Cultural Park (parque temático indigena) para pintar piedras, tirar boomerangs o tocar el digiridoo, ir al pueblo de Kuranda usando el teleférico, el tren o en coche para ver las cascadas Barron, un pequeño zoo donde hacerse fotos con un koala (en el estado de Victoria está prohibido), un aviario y parque de mariposas, subir más al norte hasta Palm Cove (ver abajo) o adentrarse en la jungla de Daintree para ver cocodrilos desde un barco por el río o cruzar dicho río en el ferry para subir hasta Cape Tribulation cuya carretera no estuvo asfaltada hasta 2002 y poder disfrutar de la vista  desde el mirador Alexandra sin cobertura en el móvil.



jueves, 21 de noviembre de 2013

Queensland I

Ya conocíamos Queensland de nuestra visita en 2006 a Cairns y el arrecife de coral. En esta ocasión, elegimos ir a la parte más civilizada y al sur del estado. El clima favorece a la economía y en la actualidad es el lugar con mayor crecimiento después de Perth. Es decir, tras la minería de WA, lo que más tira de la economía australiana es el turismo... y la minería de Queensland.

El estado tiene 3 aeropuertos muy próximos entre sí, por lo que conviene comprobar los precios e inclinarse por el más barato en ese momento. En nuestro caso, fue Gold Coast situado más al sur y más barato que Brisbane (a 40 mins. de la ciudad) y Sunshine Coast más al norte aún, que luego comprobamos que era poco más que un aeródromo.

Luego lo mejor es alquilar un coche en el mismo aeropuerto. Hay muchas empresas, algunas locales, pero algunas ponen límites de kilómetros, o seguros, así que nos decidimos por Europcar que por un Hyundai i20 con menos de 6000 kilómetros nos cobraron aproximadamente 25 dólares al día. Eso sí, era manual, pero había personal esperando en buzz hasta bien tarde y nada de teléfonos o casilleros con clave para poder sacar el coche del depósito.
 El alojamiento fue diferente, porque elegimos una urbanización de vacaciones (holiday village) y a las 9 cerraban la recepción, por lo que te piden la tarjeta de crédito por teléfono, te cargan la tarifa de no presentado y te dicen que la caseta-cabina está abierta y las llaves estás dentro. En España, es difícil de creer tanta confianza (no quiero imaginarme qué pasa si te encuentra el sitio patas arriba cuando llegues), pero aquí es la segunda vez que nos lo hacen.

Gold Coast, con su máximo exponente en Surfer Paradise, es como Benidorm. Altas torres de edificios junto a la playa, vida hasta tarde y poca diferencia (salvo en los precios) respecto a otros destinos playeros. Nosotros tuvimos la "suerte" de ver cómo preparaban el circuito urbano para la carrera más conocida Gold Coast 600 (v8 donde casi siempre gana Holden, la marca local de GM).

La principal atracción de la zona son los parques de atracciones, con mejor tiempo que en París y en mayor número. Nosotros nos decidimos por MovieWorld. Una franquicia de Warner Bros donde las montañas rusas dan la talla, la zona infantil es muy atractiva, en especial los surtidores de agua que brotan del suelo y que apetecen lo suyo si el calor acompaña, los espectáculos y "parades" son mejorables y las tiendas no están mal en relación calidad-variedad-precio.

Es recomendable comprar las entradas online por anticipado para obtener descuentos, y si se va a estar más tiempo aprovechar para hacer alguna compra combinada para entrar en el resto de parques: dreamworld (recientemente evacuado por un incendio forestal), seaworld...