Federation Square Atrium

domingo, 31 de agosto de 2014

Macedon Ranges - Victoria

Hoy seguimos narrando pequeñas excursiones de un día en el estado de Victoria. Se trata de Macedon Ranges, un grupo montañoso al noroeste del estado. Está a aproximadamente una hora en coche desde Melbourne en dirección a Ballarat. Se trata de una zona boscosa, pero no tan húmeda como Dandenongs más cercana a Melbourne y con más puntos de interés.

El acceso es rápido por la autopista, y es fácil encontrar los sitios relevantes, porque hay carteles de color marrón oscuro que apuntan a Mount Macedon y de Hanging Rock. El primero es una cruz en honor a los caídos de la primera guerra mundial. La diferencia principal, además del reducido tamaño y la ausencia de capilla en el interior, es que se trató de una iniciativa privada que solicitó los terrenos al gobierno para la construcción de la cruz. La cruz se deterioró tanto en los cincuenta, que a través de una donación abierta al público se consiguieron fondos para construir la actual que se puede ver arriba.
La zona tiene un café y zonas de acampada. Además tuvimos la suerte de ver una concentración de coches de época y que Victoria tiene una fuerte presencia de coleccionistas del motor y el Real Automóvil Club de Victoria (RACV) promociona este tipo de actividades además de sus otras labores como asistencia en carretera, club de compras sindicadas, hoteles turísticos y publicación de una revista de viajes. La concentración era de una marca de automóviles británicos, Wolseley, que luego he descubierto acabó siendo comprada por una empresa china.

Y después de un paseo por la zona, nos dirigimos a La Pedriza victoriana, Hanging Rock. Se trata de una zona privada. Hay que pagar 10 dólares para acceder con coche donde se puede acampar, dar paseos, jugar con los niños en zonas acondicionadas para ello, conocer más sobre la historia del lugar  y las desaparecidas que arruinaron la escuela a la que pertenecían. La historia se hizo tan popular que se hizo un libro y posteriormente una película Picnic at Hanging Rock, de la que os dejo el trailer:
En las instalaciones, también hay un hipódromo, y es que las carreras de caballos es una tradición en la zona. Sin ir más lejos, es posible ver carreras de trotones, tipo cuádrigas romanas, en la ciudad cercana de Melton. Se trata de unas instalaciones privadas de Tab Corporation que pone la infraestructura y el sistema de apuestas, mientras la asociación local se encarga de la organización de la carreras.
Y es que la historia del juego en Australia es un componente clave de la economía australiana. Desde los casinos del señor Parker (Crown), los rasca y gana de Intralot, de origen griego, o los orígenes de Tab en Tasmania. Y volviendo la roca, se trata de los restos de un volcán que con el paso del tiempo se ha ido desgajando en formas imposibles a las que se puede acceder de forma sencilla en un paseo de 30-45 minutos. Desde la cima se puede contemplar los alrededores, incluido el lago y la pista de carreras.

                          Y para cerrar un café o un helado para recuperar el resuello o las fuerzas antes de volver a la ciudad.


sábado, 30 de agosto de 2014

Bundoora Park y La Trobe University

Bundoora Park se encuentra a 45 minutos del centro en dirección nordeste. Se trata de una agradable planicie con múltiples actividades disponibles, desde la tradicional barbacoa, campo público de golf, granja urbana con entrada familiar por 25 dólares, mini-reserva con fauna australiana (emus y canguros), réplica de un pueblo tradicional y zona de juegos para los niños.

La granja es un sitio divertido donde los peques pueden tocar y contemplar a conejos, cerdos, cabras, vacas, caballos, ponies, gansos, cacatúas; así como un huerto comunitario donde plantan tomates, espinacas, cebollas, manzanilla, romero, menta y otras hierbas aromáticas. Muchos animales llevan nombre en castellano, como Juanita,

El parque se encuentra junto a la desafortunada Universidad de La Trobe, sin relación con su homónima en Estados Unidos. Le ocurre lo mismo que a Notre Dame en Sydney. Los recortes del gobierno central que ha desviado fondos a las escuelas primarias donde según todos los estudios el dinero es más efectivo, ha hecho que muchas universidades privadas se hayan visto obligadas a subir sus matrículas (como en USA donde las universidades públicas han subido sus cuotas de media un 50 % en los últimos 5 años). Y es que el Ministro de Educación ha tomado la educación superior norteamericana como modelo a seguir en Australia.

El caso es que con los recortes, el personal docente y no docente ha disminuido y las clases se han "masificado". Además un dólar fuerte ha hecho que las matrículas de adinerados asiáticos se hayan reducido, hasta el punto que La Trobe ha decidido cerrar su Facultad de Economía.

La zona residencial es muy pulcra, tan limpia que aunque se mezclan las casas modernistas con las de influencia victoriana, debido a la poca densidad de población, todo parece un decorado de cine; eso sí, extremadamente caro como casi todo en estas tierras.

Muy cerca de Bundoora Park, a escasos 400 metros, está la casa Bundoora Homestade Art Center dedicada a galería de arte moderno en la actualidad y antigua casa de un afamado jinete en su momento. La casa me recuerda mucho a Como House con sus rejerías pintadas de verde y placenteras terrazas desde donde contemplar la lluvia.

Las vistas desde el exterior son preciosas, aunque el jardín es pequeño y la colección de arte varía pues consiste en exposiciones temporales, pero la escalera y las vidrieras son de lo mejor que he visto en Australia. Además en muchas otras propiedades el interior está vacío o simplemente el acceso está prohibido, pero en este caso se puede pasear por el interior de forma gratuita.

Para cerrar el día, recomiendo tomarse un café y una excelente tarta de queso con frutas enfrente del parque en el centro comercial Polaris donde es posible ver el atardecer en la soleada terraza del Vorea Café and Bistro.

miércoles, 25 de junio de 2014

Canberra... capital de compromiso

Hay que ir a Canberra para darse cuenta de porque no aparece en la mayoría de los tours turísticos. A priori, la capital federal del país debería ser interesante de ver por aquello de conocer donde se encuentra el poder legislativo y ejecutivo de la nación. En realidad, Australia es un país federal que carece de vertebración nacional para todo aquello relacionado con el poder y el dinero, tal y como ocurre en muchas ocasiones en Estados Unidos, Suiza o la propia madre patria.

En Australia, los Estados marcan la agenda y pueden hacer caer a un gabinete si las alianzas con las empresas mineras lo estiman. El poder de Canberra es relativo, y si bien intentan favorecer el fair go o igualdad de oportunidades entre los estados, en realidad se deben al control que ejercen en el Parlamento los votos mayoritarios de Victoria y NSW, relegando al resto de estados a una balanza de poder para pasar determinadas iniciativas vía el Senado que representa de manera igualitaria a cada Estado.

Lo que el gobierno de Canberra no consigue es que los propios estados ejerzan una política de equilibro dentro de sus territorios y salvo en Victoria donde existen algunas ciudades medianas como Bendigo, Ballarat o Geelong, en NSW, Sydney hace y deshace a su gusto al igual que Perth en WA, o Brisbane en Queensland, y es que el modelo australiano se basa en el mega-desarrollo de ciudades donde se concentran los emigrantes o expatriados y núcleos mineros perdidos en mitad de la nada conectados por avión para pasajero y tren o barco para las mercancías, llegando al punto que empresas mineras llegan a desarrollar su propio ferrocarril para facilitar la cadena de suministro hasta puerto y posteriormente hasta China. Pero de la política portuaria hablaremos otro día.

El caso es que decidimos ir a Canberra en coche, y es que necesitamos de varios meses para animarnos a hacer una larga excursión tipo a la hicimos en Adelaida. Esta vez aprendimos la lección e hicimos escala en un pequeño pueblo a escasos 75 kms de la capital para hacer más llevadero el viaje, porque de nuevo, salvo Albury (ciudad industrial que creció al amparo del juego por encontrarse entre la frontera entre Victoria y NSW, no hay nada en el camino.

Después de parar en Gundagai en un motel (no hay hoteles propiamente dichos, pero el alojamiento fue suficiente) y la otra opción es Yass (más cercana a Canberra, pero más caro y masificado) , nos dirigimos a las cuevas de Careys Cave en Wee Jasper. Se encuentran en un lugar bastante perdido y el acceso en los últimos 500 metros es por camino de tierra. El negocio es puramente familiar y el guía si bien peculiar conoce muy bien la geología y las cuevas y hace la visita si bien un poco larga, bastante amena, especialmente para los niños. El número de visitantes no es muy elevado, así que suelen hacer la goma con los horarios para meter a más visitantes (cosa rara, teniendo en cuenta lo exquisitos que son por aquí con la puntualidad). Cuidado, hay dos accesos y uno de ellos acaba siendo un camino de cabras apto para todo terrenos durante más de 10 kilómetros.

El clima de Canberra, por cierto se dice camra no canberra,  es más frío y continental que el victoriano al encontrarse en una estepa tierra adentro. La ciudad se encuentra en una planicie y se desarrollo desde cero en los años 50 para despejar la rivalidad entre NSW y Victoria. Se expropió parte de tierra a NSW y se creo un nuevo estado conocido como ACT (Australian Capital Territory).

Nosotros utilizamos como base el barrio de Dickson, situado a apenas 2 kilómetros del centro, porque no se puede decir que Canberra tenga centro de negocio, ya que todo está muy distribuido y no hay grandes alturas. Creo que acertamos plenamente, porque la zona acaparaba la mayor densidad de restaurante y vida nocturna en el buen sentido de la palabra que hemos visto en mucho tiempo, mientras el resto languidecía apenas anochecía.


Uno no se da cuenta de lo traumatrizada que está la clase política australiana por la guerra, hasta que se visita Canberra. Ya he hablado de Shire of Rememberance y el día de los caídos, pero el volumen de memoriales a los soldados y diferentes cuerpos armados del país en Canberra roza el ridículo. Para muestra el botón al memoria a los caídos en la guerra de Grecia. Todo eso y mucho más se puede contemplar en la Anzac Parade, una larga avenida que parte del lago (artificial como casi todo en esta ciudad) y termina en el Australian War Memorial. Si en lugar de esto, se opta por seguir el recorrido del lago (Menzies Walk) nos iremos encontrando consecutivamente el Carrillón Nacional y el monumento a los viajes del capitán Cook todo ello aderezado por las ¨excursiones¨de numerosos conejos salvajes que campas a sus anchas en los numerosos parques de la ciudad. 
Al otro lado del lago se encuentra la Biblioteca Nacional con excelentes vistas y exposiciones, y al otro lado del aparcamiento el sitio más interesante para los niños, el Museo de Ciencias Questacon que se centra en el aprendizaje práctico de la ciencia y sin ser espectacular es entretenido y didáctico.  Junto a estos edificios se encuentra el Parlamentro nuevo y antiguo reconvertido en museo. Y es que por museos que no quede. De todas formas, he dejado para el final el que es a mi juicio el museo más relevante de todos, el Museo Nacional de Australia que impresiona por su arquitectura moderna y fresca, así como sus colecciones que abarcan toda la historia de Australia y el modo de vida desde su fundación, de manera que el visitante puede centrarse en aquellas parte que más le interesa, en mi caso la cultura indígena y cerrar la visita en menos de 2 horas.
El Parlamento debería ser el epicentro de seguridad de la nación y salvo controles en el aparcamiento subterráneo y detectores de metales en los accesos, los controles son comparados con los americanos o españoles, por decirlo de alguna manera muy amistosos con los visitantes. Además de alguna pieza de arte aborigen, me llamó la atención que ambas cámaras (Congreso y Senado) compartan el mismo edificio, en realidad alas diferentes del mismo edificio. Además de la Carta Magna, me llamó la atención la petición oficial de disculpas del parlamento a los pueblos aborígenes (más de 400 y 40 idiomas) por la generación robada en aras de la asimilación cultural.


Si se dispone de coche, y te gusta el espacio, es una excursión obligada (unos 25 kms) visitar el Centro CSIRO, NASA en Australia, donde se pueden contemplar radiotelescopios,  comprar ropa  y otros detalles alusivos, y visitar parte del centro incluyendo unas cuentas salas de exposiciones con vídeos y material sobre cómo Australia ha contribuido al desarrollo de la tecnología espacial. Se puede visitar en 20-40 minutos según tu amor por el tema y si no andas con ojo un cuervo que vive cerca del aparcamiento se puede apoderar de tus gafas de sol o todo aquello que brille y que no lleves oportunamente anclado.
Y como esta entrada se está haciendo demasiado extensa, concluyo con mi última recomendación, la torre Telstra para tener unas vistas de la llanura que constituye ACT, y conocer como se construyó hay un documental vintage en la planta baja de la época de Starksky y Hutch que seguro que es del gusto de los nostálgicos, pero dice poco en favor de la imagen de innovación y fomento del emprendimiento que busca el principal proveedor de comunicaciones del país, ex monopolio estatal y principal beneficiario del contrato de la National Broadband Network (NBN) que todavía tiene una cobertura mínima y que sufre además de reducciones en su alcance y rendimiento la competencia de la red de fibra propia que la empresa TPG quiere lanzar en competencia directa de la NBN en las zonas metropolitanas.




domingo, 22 de junio de 2014

Fin de semana en Auckland

 Después de un año y medio en el lucky country, llegó la hora de visitar el país más cercano a Australia: Nueva Zelanda. Mucha gente está entusiasmada por ver el país donde se rodó el hobbit, pero no siendo fan de Tolkien, no teníamos motivos para apresurarnos.

Elegimos el fin de semana del cumpleaños de la reina para hacer una escapada de 4 días. Siendo primeros de junio, no es la mejor temporada del año para visitar Nueva Zelanda. El mapa engaña, porque aunque puedes pensar que Nueva Zelanda está a la altura de Fidji, Nueva Caledonia o Toga, en realidad está bastante más al sur, e incluso Auckland que se encuentra en la isla del Norte está ligeramente más al norte que Melbourne, con un clima bastante lluvioso al encontrarse entre dos bahías. Incluso se puede practicar ski en la isla del sur.

La mayoría de la población kiwi, se les llama así por el pájaro típico no por la fruta, se encuentra en Auckland, y más de la mitad de los emigrantes se afinca en esta ciudad que me recordó bastante a Hobart, la capital de Tasmania, aunque a una escala mayor. Además es cierto que los kiwis tradicionalmente han emigrado a Australia para desarrollarse profesionalmente, pero en los últimos tiempos con un crecimiento superior (6 %) al de la estancada economía de NSW y Victoria, el número de kiwis que se han afincado en Australia ha decrecido en los últimos tiempos.

La marina de Auckland es famosa, no sólo porque albergó la American Cup en varias ocasiones, sino porque tiene el mayor porcentaje del mundo de penetración de barcos por persona. Y es que se trata de una ciudad orientada al mar con una pujante economía basada en la reconstrucción de Christchurch, la producción de leche encabezada por la empresa Fonterra y los recursos minerales.

Después de un viaje de madrugada donde JetStar se centró en intentar que les compraramos cosas a las 2 de la mañana en liugar de dejarnos dormir, llegamos al aeropuerto. El taxi a la ciudad fue aproximadamente 80 dólares. Hay un servicio de autobuses express que hace el trayecto por 16 dólares por persona, pero cuando lo tomamos a la vuelta, resultó que la frecuencia (10 minutos) no era fiable e incluso después de avisar en la parada, un conductor decidió mirar para otro lado.


Para tener unas buenas vistas de la ciudad es recomendable subir a Mount Eden, un antiguo volcán, para ver ambas bahías separadas por un istmo de 6 kilometros. La otra alternativa es contemplar la ciudad noctura desde el Sky Tower, una torre de telecomunicaciones similar a la Torre Telstra de Canberra.

Otro punto importante a visitar es el Museo de Auckland, antiguo musueo militar que se encuentra al otro lado de la ciudad cruzando la Universidad de Auckland y Albert Park. El museo está en uno de sus mejores parques y cuenta con un invernadero próximo, así como un parque con patos, pero lo más interesante son las zonas dedicadas a la cultura maori, y el show con danza incluída que se organiza (pago extra) en el auditorio del museo. (que tiene 2 entradas). 


El café-restaurante sirve para salir del apuro, pero no es espectacular.De todas formas, aunque haya poco tiempo, recomiendo tomar el bus para recorrer zonas comerciales como New Market (carcanas al museo, donde se puede encontrar tiendas de moda y restaurantes) o bajar callejeando por Queen Street hasta la Art Gallery donde se pueden encontrar ejemplos de arte moderno.


Otra opción, es tomar alguno de los ferries que llevan a Davenport para visitar el museo naval o subir a otro antiguo volcan para ver la vista de la ciudad y las islas próximas o visitar algunas de las islas famosas por sus viñedos y paisajes volcánicos.


Los precios del transporte público es muy razonable, y los autobuses metropolitanos cuentan con un mapa con GPS que posiciona las paradas y donde se encuentra el autobús en cada momento. Utiliza una tarjeta tipo Myki, denominada Hop que da acceso Wifi gratuito, pero no hace falta, porque también se puede pagar en efectivo al conductor. Y no olvide decir "Gracias" antes de bajarse.
Y sí, es cierto, como dicen en españoles por el mundo, hay varias intersecciones donde los peatones pueden cruzar en diagonal.

domingo, 18 de mayo de 2014

Casas de época - Rippon Lea y Como House

Últimamente todas mis entradas son dobles, así que para seguir con esta nueva norma. Hoy le voy a dedicar algo de tiempo a las casas victorianas. En realidad, hay casas victorianas a lo largo y ancho de todo Melbourne, así que basta coger un tranvía o autobus para poder conocer cómo eran y son (todavía vive gente allí) las casas de hace más de un siglo en Australia.

A la falta de aislamiento que provoca una sensación de frío generalizada y una abultada factura eléctrica, hay que sumar un tendido eléctrico basado en postes de madera y acumuladores al más puro estilo de la España de los años cincuenta. Y es que ya he hablado de lo curioso que es el suministro en este país, teniendo que esperar hasta 4 meses para cambiar de empresa eléctrica aprovechando las lecturas del contador, o el uso de contadores eléctricos que sirven de poco, o de que tengas que llamar a PowerCor cuando tienes un apagón o a tu comercializadora (Energy Australia, AGL o Red Energy por ejemplo) cuando tienes un problema con la factura.

El sistema eléctrico depende de cada estado, así que cada uno hace de su capa un sayo, y te encuentras algunos privatizados como Victoria, y otros en vías de hacerlo como NSW. El caso es que los gobiernos locales subvencionan a las empresas no por ser más eficaces sino por su inversión en infraestructura. Lo cual parece bueno a primeras, pero resulta nefasto cuando ves como se tira el dinero en CapEx innecesario en activos no críticos, es decir en aquellos que no son la infraestructura en sí, sino por ejemplo en equipos informáticos para realizar la facturación. El caso es estas ayudas públicas están generando ineficiencias y un sesgo en contra del buen OpEx esto es el que sustituye la inversión en activos a depreciar por un gasto corriente puramente variable.

Y dicho esto, volvamos a las casas de época, en primer lugar Rippon Lea. Se trata de la casa más interesante de las dos. Es un bien público gestionado por un patronato privado, es decir, hay que pagar por entrar y no se ve nada desde fuera. La casa se encuentra entre la Balacrava (enclave judío de la ciudad) y la pudiente Brighton.

La gente normal conoce la casa porque es una de las localizaciones de una serie de detectives, tipo los casos de Laura, pero en los años 20 y en Australia. El nombre de la serie de la ABC es los misteriosos asesinatos de Miss Fisher, y se ha hecho tan popular que a finales del año pasado hicieron una exhibición en Rippon Lea con el vestuario de la serie. En el 2014 la exhibición se hizo itinerante y ahora se encuentra en NSW, así que los visitante de Rippon Lea tienen que conformarse con una casa exquisitamente decorada con papeles pintados imitación de arte chino, relojes de mesa británicos, vajillas imperiales y muebles y alfombras lujosamente decoradas.

En el exterior, la piscina recuerda la mansión Getty en Malibu, pero ojo sólo la piscina tipo años 20, el resto es bastante más austero y con menos influencias italianas, aunque las esculturas son dignas de mención.

La casa Como refleja la realidad económica de Victoria a través de sus tres propietarios: comerciantes, ganaderos y agricultores. Así como su declive y continuos parcelamientos hasta la venta al gobierno local. Ubicada en las márgenes del río Yarra, fue convertida en huerta y zona de pasto ganando terreno al río que inundaba con frecuencia ese terreno y expulsando a los pueblo indígenas que cazaban en los alrededores.

La casa no es nada espectacular, y no se puede visitar el interior que por otra parte parece vacío. Hasta hace unos meses, si bien se podía visitar el parque Como donde se celebran conciertos, partidos de footy y cricket, la casa y sus alrededores bastante más atractivos estaban cerrados hasta que encontraron nuevos inquilinos para el servicio de restauración que financia la casa. El restaurante se encuentra en los antiguos establos y el domingo que fuimos tenía una abundante clientela.

Es posible hacer un pequeño picnic en la explanada junto a la casa o junto a la fuente, pero el espacio es bastante más reducido que en Rippon Lea.

sábado, 17 de mayo de 2014

Scienceworks y el museo de la aviación militar (RAAF)

La entrada de hoy va dedicada a dos temáticas bien distintas, pero cercanas geográficamente. Se trata del museo de ciencias y el museo de las fuerzas aéreas australianas. Ambos museos se encuentran al oeste de la ciudad, en una parte bastante industrializada y donde el automóvil es la mejor forma de llegar y moverse por allí.

El museo de ciencias o Scienceworks se encuentra enclavado nada más pasar el puente sobre el río Yarra, junto a los depósitos de combustible y diversas industrias pesadas. En realidad es una antigua central depuradora reconvertida, y eso es lo que la hace más interesante, porque uno de sus edificios mantiene las máquinas de vapor usadas para empujar los residuos recogidos en toda la cuenca de la ciudad para enviarlos por debajo del río a la nueva planta depuradora aprovechando el desnivel natural existente.

Además,hay secciones dedicadas a los niños con una ciudad en miniatura para que puedan construir calles, comprar en tiendas y familiariazarse con el puerto de la ciudad. También hay una sección dedicada a las matemáticas, donde pueden familiarizarse con la óptica, la geometría y diversas reglas de la proporción.

El robot de la entrada no es lo más atractivo de la exposición, y tienen un par de intervenciones en vivo sobre anatomía y física que merecen la pena. La tienda es pequeña, pero se pueden encontrar cosas de astronomía y minerales. También hay la posibilidad de conocer medicina deportiva, interactuar con una caja oscura o vehículos de época.
El museo da a la desembocadura del río y por la parte de atrás se puede ver uno de los puentes de la ciudad, aunque los alrededores del museo está en plena zona industrial y no hay sitios cerca donde comer, así que los mejor es comer en la cafetería del museo o bien llevar algo para preparar en las barbacoas que hay dentro del museo en la zona al aire libre.

El otro museo es el del ejército del aire australiano (RAAF) que se encuentra en Point Cook, un poco más lejos de la ciudad, pero en la misma dirección. Dado que los horarios son restringidos, a las 5 cierran ambos museos, resulta casi imposible visitar ambos en un mismo día. El museo está en plena base aérea del ejército, sin embargo, es posible acceder presentando un documento oficial con foto (el pasaporte vale para los no australianos).

La seguridad es privada, y es que me han contado que aunque fue el centro pionero de adiestramiento de pilotos del país, los fundadores de la CAC (Commonwealth Aircraft Corporation) empezaron trabajando aquí, ahora sólo es un centro administrativo, así que la seguridad es muy relajada.

Dentro del museo hay un personal muy amable, y además de algún vídeo, proyectiles, y paneles expositores sobre las fuerzas armadas y el papel de vicarios, enfermeras y personal de apoyo, hay una zona dedicada a los diferentes conflictos en los que Australia ha participado. La tienda es más pequeña que la de Scienceworks, pero tiene algunos bordados de los diferentes batallones y cuerpos, así como pines bastante originales.
Por último, hay tres hangares donde se pueden contemplar aviones de época, cazas y otros aviones de pequeño tamaño... Y los domingos a la 1 pm, hay una exhibición aérea en la que vuelan uno de sus modelos y ofrecen una pequeña charla explicativa sobre aerodinámica y procedimientos de vuelo.

Para cerrar el día, es posible acercarse el parque que hay junto a la base y donde se puede hacer... barbacoa, picnic, jugar en la zona habilitada para niños o pasear por la playa llena de restos de mejillones.